Cajón desastre

Los herederos de Stanley

Últimamente estoy participando bastante en iniciativas compartidas y sociales relacionadas con la literatura y los videojuegos. Ya solo en Mastodon podría enumerar varias, como la lectura conjunta de Yesteryear, el inminente FanCiClub, especializado en literatura de fantasía y ciencia ficción, o el ya célebre Club de Comentación Videojueguil, además de su primer spin off dedicado a las novelas visuales. Me lo estoy pasando bien con todo esto, tanto para experimentar juegos o libros por primera vez como para volver a ellos en otro contexto. Un ejemplo de lo último es el juego más reciente que ha salido elegido en el Club de Comentación Videojueguil: The Stanley Parable.

Recuerdo muy bien mi primera experiencia con The Stanley Parable, ya que lo jugué en casa de un amigo. Yo jugaba y él me miraba jugar, sin perderse un detalle de mis reacciones. Creo que hacer eso es incluso más divertido que jugarlo. Me acuerdo de su mirada de desconcierto cuando vio que mi primera ruta fue seguir al pie de la letra las instrucciones del Narrador. Y no se me olvidan las carcajadas en momentos como la Línea de Aventura™ de The Stanley Parable o el juego del botón y el bebé. Me gustó tanto la experiencia que me lo compré, si bien no jugué mucho en mi cuenta (ya había sacado la mayoría de finales con este amigo). He pensado mucho en el juego desde entonces, pero no me he animado a volver a él hasta ahora, aprovechando lo del Club.

Volver a él está siendo curioso. No tengo la versión Ultra Deluxe, por lo que he decidido rejugar el original. Lo primero que pasó cuando lo abrí fue que me dieron lo que he bautizado como "el logro de tocar hierba" (o pasar cinco años sin abrir el juego). Y aunque el impacto inicial sea complicado de recrear (diría que es más fácil experimentarlo enseñándole el juego a alguien, como hizo mi amigo conmigo), rejugarlo me está reafirmando en su importancia y en lo innovador que fue. Y lo está haciendo con algo que no esperaba,que podría verse como positivo y negativo a la vez: me hace pensar en los juegos que se inspiraron en él.

Creo que parte del impacto que The Stanley Parable causó en su día sigue vivo por medio de su linaje. Desde su lanzamiento en 2011 ha sido fuente de inspiración para muchos juegos, que han sabido trasladar qué funcionaba en Stanley y retorcerlo, ampliarlo o expandirlo. Repetirlo no habría sido ni la mitad de efectivo que esto: los sucesores de Stanley hacen suyo el planteamiento. Por eso quería hablar de algunos de ellos para remarcar la importancia que sigue teniendo este título.

The Stanley Parable: Ultra Deluxe

Se puede pensar que elegir como primer sucesor a la versión mejorada del juego (que además no he probado) no tiene mucho sentido, pero tengo entendido que Ultra Deluxe va más allá de una simple mejora del juego. Que tiene tanto contenido adicional y es tan fiel al espíritu original de este que puede entenderse casi como una expansión o una secuela. Así que, con esta versión aún pendiente pero teniendo en cuenta esto, me parece que es un buen ejemplo (y uno bastante atípico) de sucesor del juego. De entender qué hizo brillante a su juego y pulirlo, llevando todo mucho más allá.

The Hex (y la ludografía de Daniel Mullins)

Daniel Mullins es un maestro de la metaficción. Su obra más conocida es Inscryption, un juego que adoro y que combina con destreza muchas de mis obsesiones, seguido de Pony Island. Pero, para mí, fue su tercer juego, The Hex, el que más me recordó en ciertos momentos a The Stanley Parable. The Hex es un juego muy atípico, compuesto por partes muy diferentes que no deberían funcionar, y de los juegos con un discurso más interesante sobre los videojuegos, su creación, el concepto de autoría y la relación entre quien crea y su audiencia. Lo protagonizan seis personajes de videojuegos de distintos géneros, unidos por el hecho de haber sido olvidados o despreciados por quienes eran sus fans, de una forma o de otra. Lo que más me recordó a The Stanley Parable fue la recta final de este juego, pero creo que su mero concepto no podría haber existido sin un título tan meta y tan potente a la vez. Me da la impresión de que este es un juego que conversa con él.

Reventure

Algo que caracteriza a varios de los sucesores de The Stanley Parable es que llevan mucho más allá el aspecto que han querido homenajear. Las rutas de la versión original de The Stanley Parable son mucho más contenidas de lo que recordamos, quizá porque fue el juego que las introdujo de esta manera. Pero yo tenía en mente que era un juego con muchos más caminos de los que al final resulta tener. Pensar en The Stanley Parable significaba pensar en un laberinto mucho más intrincado de lo que llegó a ser nunca el juego original. Y creo que, en parte, se debe a que quienes han querido replicar las rutas, lo han hecho con todas las consecuencias. Un ejemplo de esto es Reventure, publicado por Pixelatto en 2019. Reventure es un juego de aventuras en pixel art que nos pone en la piel de un aventurero (y de sus sucesores cuando muera trágicamente). Morir es parte del bucle, y es la única forma de descubrir nuevos caminos, saber más sobre el juego y y desbloquear, poco a poco, la inmensa cantidad de finales que tiene. Se trata de un juego muy simpático que lleva muy lejos su premisa.

Slay the Princess

Hasta el momento, más allá de la nueva versión del juego, he hablado de títulos que comparten con The Stanley Parable lo meta y de otros que se inspiran en la estructura de ramificaciones con muchos finales. Pero Slay the Princess utiliza cada elemento que hace bueno a Stanley (rutas y ramificaciones, narrador omnisciente y divertidísimo, metaficción y ruptura de la cuarta pared) y se convierte (para mí) en el heredero definitivo. Slay the Princess no existiría sin The Stanley Parable, ha entendido genial qué lo hace brillante y ha trasladado su premisa a los géneros del romance y el terror (ambos son igual de importantes en él). Es el juego en el que más he pensado cuando he vuelto a jugar a The Stanley Parable. También el mayor responsable de que esta segunda vuelta me impacte menos. Pero me gusta ver lo claro que está el camino de uno a otro. Y creo que eso hace grandes a los dos.

El extenso linaje de Stanley

He querido centrarme en los títulos que conocía más, pero la herencia de Stanley se extiende mucho más allá de ellos. Imagino que habrá mucho de él en The Beginner's Guide, el siguiente juego de su creador, que todavía no he tenido la ocasión de jugar (es uno de mis juegos pendientes). Investigando para este texto he descubierto la existencia de Dr. Langeskov, The Tiger, and The Terribly Cursed Emerald: A Whirlwind Heist, también del mismo creador, que parece presentar bastantes similitudes con Stanley. Sé de la existencia de There Is No Game, otro título basado en lo meta, que me confirma que The Stanley Parable se ha convertido prácticamente en el padre de la metaficción en videojuegos. Y creo que la mayoría de juegos posteriores que se han atrevido a explorar las posibilidades, a hablar sobre el libre albedrío o incluso sobre qué significa jugar tienen algo de Stanley, de una forma o de otra. Así de importante es.