Relatos que me marcaron: Mis muertos tristes, de Mariana Enríquez
Descubrí hace unos días la existencia de la miniserie 'Mis muertos tristes', una adaptación de cuatro relatos de Mariana Enríquez, incluyendo el que le da título. No la he visto todavía, aunque ganas no me faltan. Siempre me ha dado un poco de vértigo enfrentarme a adaptaciones de obras que me gustan mucho. De pequeña era muy radical y no perdonaba las desviaciones; pensaba que las adaptaciones a la pantalla debían ser 1:1 respecto al libro, así que echaba mucho de menos las ausencias lógicas por el cambio de formato. Más adelante empecé a entender mejor las peculiaridades de cada formato, y a hacer las paces con que se van a quedar muchas cosas por el camino cuando se adapta. No necesariamente de trama, sino en el sentido de que en un párrafo caben mil metáforas, descripciones, sensaciones... que hay que meter en una estructura de escenas, cambiando su naturaleza. Es un problema mío, lo entiendo. Y asumirlo ha hecho que disfrute más de las adaptaciones.
La noticia del lanzamiento de esta serie me hizo pensar en el relato, uno que sin duda puedo incluir en este apartado del blog, al que titulé, pecando de un gran optimismo, 'Relatos que me marcaron', para luego haber hablado únicamente de uno de ellos. Hay motivos para esto, la falta de tiempo y la pereza son dos de ellos, pero también el hecho de que ya había visto análisis muy exhaustivos (por ejemplo en el podcast Ficciópatas) de muchos relatos que considero imprescindibles. ¿Qué voy a contar, que no se haya dicho, de 'El almohadón de plumas' de Horacio Quiroga o 'La lotería', de Shirley Jackson? En ese podcast también han hablado con gran acierto de otros relatos que, si bien no son tan emblemáticos, están entre mis textos de cabecera, como 'Slasher', de Mónica Ojeda (una auténtica brutalidad cuya lectura recomiendo encarecidamente).
Volviendo al relato que nos compete, no es mi favorito de la autora (ese puesto varía cada cierto tiempo, pero hoy situaría por encima 'Las cosas que perdimos en el fuego' o 'Dónde estás, corazón'). La antología de la que forma parte ('Un lugar soleado para gente sombría') tampoco es mi favorita de ella. Creo que no tiene antología mala y me parece muy sólida, pero pongo las otras dos un poco por encima. Sin embargo, el relato de 'Mis muertos tristes' es muy importante para mí, y creo que se debe sobre todo al momento en el que lo leí y los temas con los que lo asocio.
Para explicar por qué, me voy a ir un poco al terreno personal. Hay un tema que me lleva por el camino de la amargura en los últimos años: lo mucho que han calado los mensajes de derechas en gente que juraría que nunca ha pensado así. Seguramente conozcáis casos de familiares, amistades o gente del vecindario que, poco a poco, ha ido cayendo en esa propaganda. Quedas con una persona que hace tiempo que no ves para verte sorprendida por una argumento bomba. Puede ser un dogwhistle de que los barrios le parecen menos seguros ahora, o una racistada tan sutil como un bofetón. A mí esas situaciones me dan una impotencia tremenda y me dejan con ganas de llorar. Suelo intentar cambiar de tema, pero muchas veces me bloqueo, en shock y sin fuerzas para responder como me gustaría.
Leí 'Mis muertos tristes' en una semana muy mala en ese sentido. Había tenido más de un encontronazo similar (tanto en redes como en persona, que comparto lo de tocar hierba, pero a veces precisamente las peores y las que menos te esperas vienen de ahí), así que conocer la historia de ese barrio en el que circulaban tanto los fantasmas como los rumores de ese tipo, y en el que los fascistas resultaron ser una amenaza bastante más tangible que nada sobrenatural fue como un bálsamo para mí. Me pareció que hablaba de forma muy creíble de ese proceso de radicalización, envolviéndolo en una temática sobrenatural. Suena típico, pero es que necesitaba leer algo así y llegó a mí en el momento adecuado.
Como decía hace unos párrafos, hay muchos relatos de Mariana Enríquez que considero mis favoritos, pero si hablamos estrictamente de los que me marcaron, como se titula esta sección del blog, este estaría en primer lugar. A ver si veo la serie pronto.